Sábado 20 de Septiembre de 2008
En dos meses, Pep Guardiola ya ha demostrado sobradamente su sensibilidad y sentido de la responsabilidad respecto a asuntos que no son de índole puramente futbolística. Recientemente, el entrenador azulgrana estuvo en el entierro de un mito del barcelonismo como el imborrable Juanito Segarra y el jueves acudió a la presentación de un libro sobre una saga que gracias a su trabajo es historia viva del club, los masajistas Ángel Mur padre e hijo, éste último gran amigo de Pep.
Mundo Deportivo ha podido saber que el técnico azulgrana tiene previsto convertir el pago de las multas en la plantilla en un bien social. Sólo una mínima parte de lo que se recaude este año en concepto de sanciones económicas en la plantilla se destinará a su clásica finalidad de pagar alguna cena de 'germanor'. La mayor parte del dinero que caiga en la hucha de Guardiola, valga el juego de palabras, irá a parar a diversas ONG que elegirán entre todos los miembros del vestuario. El 'mister' cree que las multas no pueden ser un premio para el equipo, de ahí que se haya ideado otra utilidad.
Las sanciones pueden llegar por faltas de puntualidad, declaraciones subidas de tono y otros asuntos que ya están redactados y definidos en el código interno que se dará a conocer en cuanto se hagan oficiales las capitanías, casi seguro a principios de la próxima semana. La intención inicial era dar a conocer los brazaletes el miércoles, pero la faringitis de tres pesos pesados como Valdés, Márquez y Henry lo ha aplazado todo.
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