Domingo 14 de Septiembre de 2008
Hace sólo cinco temporadas, el Barça recurrió al reglamento ante la falta de efectivos por los compromisos internacionales y programó el debut liguero en el Camp Nou de la 'era Frank Rijkaard' a las 00.05 horas. Había gazpacho gratis y mucha fiesta pero el reclamo no era otro que Ronaldinho. Aún hoy resuenan los ecos del estallido de alegría de 80.237 'culés' que dieron rienda suelta a la ilusión con el golazo del 'Gaúcho'.
Sí, ayer había puente de la Diada y lluvia pero históricamente el estreno en el Campeonato siempre ha sido una cita obligada. El caso es que anoche sólo 54.678 aficionados quisieron estar con el equipo de Pep Guardiola. Desde 1984, en un Barça-Zaragoza (4-0) que jugaron los juveniles debido a la huelga de los profesionales y que apenas reunió 25.000 seguidores, no se recordaba una asistencia tan negativa en el primer partido en casa. Hubo quien puso a la venta dos abonos en el Seient Lliure el pasado lunes pero no los colocó ante el disparate de precios (de 110 a 32 euros) para ver al Racing.
El dato, tan aplastante como preocupante, invita a una reflexión. Salvo Leo Messi, coreado tras su gol, la afición anda huérfana de referentes. Ronnie cumplió un ciclo pero los fichajes de clase media no invitan al 'culé' a llevarse la bufanda al Camp Nou. Este Barça abre a bandas, tiene el balón y crea ocasiones pero entre tanto alumno aplicado, escasean los más listos de la clase, esos genios que abundaban no hace mucho. Animado por la dureza rival sobre Hleb y Alves y un penalti no pitado a Iniesta, el público respondió, si bien no deja de ser sintomático que cuando se busca el gol del triunfo, se oiga con fuerza el "Barça, sí; Laporta, no". El martes toca Champions y hay que ganar dos batallas: la de llenar el Estadi y la del Sporting
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