Sábado 09 de Agosto de 2008
No deja de ser curioso que el primer deporte que se juega en la competición más polideportiva del mundo sea el fútbol. Ayer actuaron en Pekín Ronaldinho y Messi. Ganaron los dos. El argentino causó muy buena impresión marcando un gol, dando una asistencia y dejando claro que su selección es la actual campeona. Los dos grandes cracks mediáticos tuvieron ayer su porción de protagonismo en un espectáculo reservado a tipos que tocan la gloria cada cuatro años.
Messi se ha metido en el reino de Phelps. Michael, el nadador norteamericano que el domingo empezará su reto de obtener ocho medallas de oro en unos JJOO. Estaría bien que estos Juegos fueran los de Phelps, entre otras cosas porque es un deportista que se aloja en la Villa Olímpica compartiendo habitación con cinco más, con los que de cuando en cuando hace una manita de póker, en lugar de instalarse en un hotel de lujo a lo NBA, con masajes y jacuzzi.
Phelps espera media hora el autobús que lo transporta de la Villa al centro de entrenamiento y ese es un espíritu que vale la pena ensalzar en la competición más reñida del mundo, en la que los mejores deportistas se dan cita para colgarse las medallas de la gloria.
FACTOR ESPAÑOL
España ha llevado a la mejor selección de la historia. Nunca el deporte español ha estado tan alto como ahora. Es el momento de romper el medallero de Barcelona-92, con 22 medallas, que representó el auténtico salto de calidad del deporte español. Es la ocasión de hacerlo para dejar claro que es posible superar el importante factor de jugar en casa, como se produjo en la sensacional cita olímpica barcelonesa.
China sí jugará en casa y buscará desbancar a EE.UU. en el medallero, algo que no pudo hacer hace cuatro años en Atenas, quedándose a tan sólo tres oros menos. Si a España los expertos le dan alrededor de 20 medallas y hay optimistas que superan las 22, a China le otorgan 40


Enlaces recomendados: Hoteles
Copyright (©) 2007 El Mundo Deportivo S.A. - Todos los derechos reservados