Domingo 27 de Julio de 2008
Entrevista a Manel Estiarte, Relaciones Externas del FC Barcelona.
Usted es toda una figura del deporte internacional. ¿Cuál va a ser su misión en el Barça?
No soy tan arrogante como para decir que vengo a solucionar todos los problemas. Vengo a aportar lo que he sido, tanto a nivel deportivo (treinta años de competición), como a nivel de gestión y de comité, que han sido cinco. Pongo toda mi experiencia a disposición del club. No vengo a ganar Ligas, vengo a aportar mi granito de arena, a empujar dentro de lo posible. Si mi esfuerzo puede suponer, pongamos un 1% de los títulos, quiero aportarlo. La propuesta de partida es un cargo nuevo desde el cual pueda representar la imagen del club, tanto a nivel interno como a nivel externo. Desde una recepción institucional hasta un puente con el el primer equipo, que está en el centro de todo, o la relación con los medios de comunicación. El vínculo fuerte llega a través de Pep. Cualquier cosa que le afecte forma parta de mi trabajo.
¿La Oficina de Atención al Jugador será responsabilidad suya?
Sí, porque afecta al vestuario. Debe funcionar correctamente, es una de las prioridades. Un jugador debe saber quién le puede solucionar determinados problemas, pero la Oficina de Atención al Jugador no debe ser la niñera de los jugadores, como lo ha sido en algún momento. Hay que dar un apoyo efectivo en todo lo que afecta a la vida de un deportista. Yo también lo he sido y sé que, detrás del profesional de elite, está el ser humano.
¿Guardiola ha sido decisivo para su llegada al club?
Sin duda. La llamada del Barça y el hecho de que Pep me quisiese a su lado hicieron que volviese a sentir la tensión de cuando competía.
¿Y su familia lo acepta bien?
Cuando le expliqué la propuesta a mi esposa, vio lo ilusionado que me sentía, cómo hablaba y gesticulaba y no me dejó terminar. Ella sabe la ilusión que me hace trabajar con Pep. Les voy a contar un secreto: cuando Pep no era ni entrenador, un día me dijo que algún día ganaríamos la Copa de Europa juntos y sería fantástico.
¿Cuándo conoció a Pep?
El día que el Barça ganó la segunda Liga de Johan, la primera en la que el Tenerife nos echó un cable. Pedí a Ricard Maxenchs si podía bajar al vestuario y allí conocí a Guardiola.
¿Qué cualidad destacaría en él?
Todo lo que hace lo ama con locura. Ama el deporte, ama el fútbol, ama el Barça y ahora ama su trabajo. Incluso con demasiada intensidad. A veces incluso le digo que frene, porque si no no aguantará. Pep ha mamado el fútbol y es capaz de transmitir esa intensidad a quienes le rodean.
Usted también puede ayudar a los jugadores, con su experiencia en el deporte de elite, ¿no?
Detrás del deportista está el ser humano, están las alegrías, están los lloros. Yo todo eso lo he vivido, porque las 100.000 personas que observan al futbolista son lo que eran mis 12.000 espectadores de la piscina. Es la misma presión.
¿Es usted barcelonista sufridor?
Soy un culé de los que se emocionan. Y también sufro. Mi mujer me dice que ya está bien: ¿antes era el waterpolo y ahora es el fútbol?
Si el cargo que usted ocupa hubiese existido antes, ¿el caso Ronaldinho habría sido distinto?
Cuando un deportista llega a la situación de Ronaldinho puede ser que se recupere o no. Y ojalá se recupere, por el bien del fútbol. Pero después de cinco años, creo que las posibilidades de que se recupere son más altas en el Milan que en el Barça. Allí puede tener una nueva motivación. Ya lo ven, volvemos al hombre, al ser humano.
¿Es necesaria la mano dura?
El triunfo es mucho de muchos pequeños detalles. Si perdemos, que sea porque los otros también han hecho los deberes. Nosotros hagamos lo que tengamos que hacer. Por ejemplo, ¿por qué es noticia que el equipo se entrene duro? No lo entiendo. Lo normal es trabajar cada mañana fuerte, con intensidad y con unas normas de educación y convivencia. Esto debería ser normal; lo que no era normal era lo otro.
¿Un campeón olímpico como usted qué opina del caso Messi?
Para mí, como waterpolista, los Juegos eran lo más importante, no voy a negarlo. También está claro que el club está para proteger los intereses del jugador. Si aún no hay una decisión, el club sólo puede entrenar al chaval para que esté preparado, a no ser que él diga que quiere irse porque está inquieto. No es así. Las dos partes tienen razón, no puedes acusar a uno ni a otro. A partir de aquí, que decida quien tenga que hacerlo y mientras tanto el Barça es el que protege al jugador.
Usted vivió los Juegos con Guardiola. ¿Qué recuerdos tiene?
Me han quedado grabadas dos imágenes de Pep. Una, la inauguración y el desfile, que quiso vivir conmigo; la segunda, que después de perder nuestra final ante Italia, quedamos para un reportaje en un periódico y nada más llegar me mostró su medalla de oro, en broma: "Mírala bien, yo ya la he ganado, ¿no es tan importante para ti ganarla?". En Atlanta, por fin, la gané
Enlaces recomendados: Hoteles
Copyright (©) 2007 El Mundo Deportivo S.A. - Todos los derechos reservados