Jueves 19 de Junio de 2008
Cuando cuelgue las botas dentro de unos años Juan Carlos Navarro echará la vista atrás y se encontrará con que lo ha ganado absolutamente todo con el Barça y verá que su camiseta será retirada y colgada el techo del Palau Blaugrana, como las de mitos como Solozábal, Jiménez o Epi. En esa mirada retrospectiva, no obstante, es posible que 'La Bomba' también valore muy positivamente aquel único año en el que estuvo en la NBA.
Allí, en la mejor liga del mundo, el escolta de Sant Feliu ha dejado claro durante estos últimos meses a todos –y, lo más importante, también a sí mismo– que tiene calidad y talento de sobra para codearse con los mejores jugadores del planeta.
Desde luego, no ha sido una temporada nada fácil, especialmente al principio. Inmerso junto con su pareja y sus hijas en un entorno extraño, Navarro ha luchado por salir adelante en un equipo, los Grizzlies, en los que la pasión por ganar no aparecía por ningún lado y en el que el individualismo de algunos jugadores era desesperante.
Derrota tras derrota, 'La Bomba' luchó por no desenfocarse. La salida de Pau Gasol rumbo a los Lakers le sumió en un bache del que salió a golpe de 'bombas'. Y así, partido a partido llegó al pitido final con un promedio de 10,9 puntos por encuentro, una cifra notable para tratarse de un 'rookie', y con su nombre ya inscrito en los libros de los récords al ser el segundo mejor triplista novato de todos los tiempos, algo que se puede considerar como una auténtica hazaña.
Navarro vuelve al Barça como lo que ya hace años que es, como un megacrack, algo que quizá la entidad azulgrana no entendió en su día. En ese sentido es posible que estos meses alejado del Palau también hayan servido para hacer ver a todos que los grandes referentes que reúnen talento e identificación son básicos en cualquier proyecto en este mercantilista basket de hoy en día en el que los jugadores de todas partes del mundo van y vienen sin dejar ningún tipo de huella.
Convencer a Navarro de que vuelva al Palau para liderar de nuevo al Barça se puede considerar un éxito del club –y más teniendo en cuenta que el jugador estaba bastante reacio a ello al no estar de acuerdo con algunas decisiones que se habían tomado en el pasado–, así que se impone felicitar a los actuales responsables de la sección de basket azulgrana (Josep Cubells, Joan Creus, etc). Ellos han añadido un factor clave en un proyecto ilusionante que ya tiene una credibilidad total

Con el Barça. Se fue como un ídolo FOTO: EDUARD OMEDES
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