Miércoles 21 de Mayo de 2008
El Preolímpico que España disputó en Azerbaiyán fue un camino de espinas desde el principio. La selección local tenía una oportunidad histórica de clasificarse para los Juegos de Pekín y para ello echó mano de todas las armas de que disponía, fueran legales o no. A continuación explicamos algunas de las zancadillas de las que las españolas, así como otros equipos, fueron víctimas en un torneo que se disputó en abril y en el que participaron, además de Azerbaiyán y España, Kenia, Chile, Ucrania y Bielorrusia.
1. Un equipo 'made in Corea'
La selección femenina de Azerbaiyán es peculiar y se ha formado a golpe de despacho. Una decena de sus jugadoras son de origen coreano –Corea del Sur tiene una gran tradición en este deporte y su nivel es muy alto– y se nacionalizaron azeríes tras una serie de 'bodas express' y, obviamente, suculentos contratos. Así, aunque sus apellidos son azeríes porque han adoptado los de los maridos, se trata de 'fichajes' encubiertos.
2. Presencia militar en las gradas
Desde el primer día del Preolímpico las rivales se sintieron intimidadas porque las gradas del campo de Bakú estaban repletas de militares locales, algunos de ellos portando armas de manera ostensible. No se limitaban a intimidar con su aspecto: las jugadoras rivales sufrían gritos constantemente e incluso lanzamientos de objetos en un deporte donde normalmente el trato del espectador es exquisito. El día de la final en Azerbaiyán tres cuartas partes de la grada eran militaes, con el consiguiente efecto intimidatorio que ello tuvo en la selección española.
3. Intentos de soborno
Algunas componentes del equipo español explicaron a MD que jugadoras de la selección ucraniana les habían comentado que ciertas personas habían intentado sobornarlas para dejarse ganar ante Azerbaiyán durante el Preolímpico. Las ucranianas se negaron, pero desafortunadamente no lo denunciaron ante la Federación Internacional de Hockey.
4. Llamadas nocturnas
La noche antes de la final, que enfrentaba a España con Azerbaiyán con la recompensa de la clasificación olímpica en juego, los teléfonos de todas las habitaciones del hotel de Bakú donde dormían las jugadoras españolas no cesaron de sonar durante horas seguidas. En cuanto respondían, la comunicación se cortaba. Finalmente, la mayoría optó por dejarlos descolgados.
5. El sospechoso aire acondicionado
El aire acondicionado del hotel donde se alojaba España –que no se podía detener de manera manual– provocó que la inmensa mayoría de la delegación española se sintiera mal. No sólo afectó a las jugadoras y técnicos, sino también a miembros de la Federación Española y a representantes del Comité Olímpico Español y del Consejo Superior de Deportes. Era tal la psicosis que las jugadoras sólo bebían agua embotellada que traían de España