Jueves 22 de Mayo de 2008
Por mucho que ayer fuese el último día de un largo 'puente' bendecido por el anticiclón de las Azores, que sólo acudiesen al Camp Nou 54.905 aficionados debe llevar a la reflexión a Joan Laporta y su junta. A estas alturas de la temporada muchos culés están tan hartos de que les embauquen que ya han bajado los brazos y se reservan para la próxima campaña. Tan mediático es el mensaje que se lanza desde arriba que la decepción, cuando llega por segundo año consecutivo, se amplifica enormemente. Eso sí, que tras el pasillo no haya debacle ante el Madrid porque igual los desmotivados se motivan. Por cierto, los directivos cumplieron con su obligación al ir al palco a aguantar el chaparrón. Es lo que tocaba y nadie cayó en la tentación de meterse en un atasco y 'borrarse'. Dicho queda

