Miércoles 30 de Abril de 2008
Luis Racionero
La semifinal contra el Manchester ha servido para mantener en suspense la vigencia de un estilo de juego hasta la vuelta en Old Trafford pero sin duda, ha confirmado la jerarquía de la afición del Barça y de ciertos jugadores. El público animó sin descanso, ayudando a que el penalti no entrara, consciente del camino recorrido en la historia para alcanzar partidos como éste. Lo mismo hicieron jugadores rídiculamente cuestionados como Deco y Márquez, u otros como Touré (descomunal) y Zambrotta que despertó de su letargo para vestirse de internacional el día más vital.
Si queremos soñar en la final de Moscú hay que aferrarse a la jerarquía del vestuario, apostando por quienes saben luchar y vencer. Márquez tuvo que salvar al Barça con un penalti que el árbitro no iba a pitar por ser el segundo en pocos minutos, debido a un error infantil de Iniesta, y poco después, vio la amarilla por cubrir al inestable Abidal. Deco tuvo que hacerlo todo hasta que no pudo más y así vimos la mejor versión de Xavi.
Pero quien perdió de verdad fue Eto'o, que como otros habla demasiado y es ególatra. La falta de gol apunta al camerunés, que ni supo tirarse cuando debía, ni rematar la única jugada clara de que dispuso.
También salieron perjudicados los que aspiran a ser cracks como Ronaldo y Messi. Al primero le perdió su engreimiento aunque dio muestras suficientes de peligro, y a Messi la forma física no le permitió desplegar su potencial. Ser un crack no es nada fácil, como tampoco lo es tener jerarquía en el campo pero es en estos partidos donde más se aprecia el saber estar de los grandes jugadores. En Old Trafford hay que apostar por los jugadores con galones, curtidos en batallas y que conocen la grandeza del fútbol. Si el problema está delante, parece que ha llegado el momento de Henry, que conoce a la perfección el fútbol inglés y que siempre ha marcado contra el Manchester. Además, el francés necesita reafirmar su jerarquía en unaño de penurias. Ojalá así, Ronaldinho pueda hacer lo mismo en la final de Moscú

