Viernes 04 de Abril de 2008
Impresentable, vergonzoso, ridículo. Los adjetivos se pueden agotar para definir el partido del Barça ante el Betis (3-2) en un choque que encarriló en el primer cuarto de hora y se dedicó a echar por la borda a partir del descanso. En el partido donde más presión podía meter al Madrid, que jugará con total tranquilidad en la final ante el Sevilla.
Frank Rijkaard, impotente en el banquillo, reflejó la sensación de un equipo que no aprovecha las oportunidades, que carece de carácter y que adoolece de actitud en cuanto llegan las curvas. La decisión del holandés de cambiar a Bojan coincidió con el renacer de un Betis que hasta entonces era un actor secundario del juego de los azulgranas.
Salen enchufados
El Barça, tras el jaleo de toda la semana sobre el escenario del partido, salió con ganas y actitud. El Betis estaba desbordado por el toque azulgrana y la presión. Bojan, tras una jugada trenzada donde Eto'o envió al larguero, hacía el 0-1 en el minuto 13 y, tres minutos después el camerunés tenía su cita con el gol para el 0-2. Partido encarrilado y tres puntos para presionar a los blancos mañana. Pero este Barça no deja de sorprender aunque sea para mal y los partidos duran 90 minutos.
El Barça bajó dos marchas y a pesar de una ocasión de Iniesta llegó al descanso con el 0-2 y ante un Betis que no parecía dar ningún tipo de signos de capacidad de remontar.
Remontada bética
Tras el descanso todo ha cambiado. El Barça controlaba pero sin profundidad mientras que los de Chaparro no dejaban de ponerle intensidad en cada choque. La afición metía presión aunque los azulgranas parecían no sufrir. Hasta que llegó el 1-2. Sobis, que había entrada por Mark González, centraba y Edule ponía emoción con el primer gol en su cuenta anotadora.
El Barça, que no se dejaba remontar dos goles desde la época de Van Gaaal en el banquillo, no supo como controlar al creciente Betis. Nadie dio un golpe en el timón y ya sin Bojan, no hubo tampoco chispa arriba. Los verdiblancos le ponían más carne en el asador con la velocidad de Odonkor y la lucha de Pavone arriba. Y llegó el empate. Fue después de que Valdés, quien había salvado al equipo en un chut del alemán. El meta aún atajó un penalti sobre Edú pero los azulgranas, a pesar del golpe anímico de verse por encima del marcador, vieron como en la siguiente acción Juanito se inventaba una volea para el empate.
Pero ahí no acababa la historia. Tres minutos después Edu le rompía la cintura a Thuram y colocaba un balón imposible para Valdés. En sólo 13 minutos el Betis le había hecho tres goles a un barça que sólo ha podido empatar en un chut de Gudjohnsen que se ha ido fuera por muy poco. Hubiera sido un empate que en la segunda parte, por actitud y juego no ha merecido un frágil Barça que se tendrá que centrar ahora en la Champions.

Thierry Henry reacciona a la remontada bética FOTO: STRINGER/SPAIN - AP