Lunes 29 de Diciembre de 2008
Sólo él sabe a ciencia cierta si la próxima Copa ACB la seguirá por internet desde la NBA, pero tanto si la que acabó ayer es la última de su carrera como si no, el partidazo que se marcó Rudy Fernández en la final del Buesa Arena de Vitoria pasará sin lugar a dudas a la historia de esta espectacular competición, cuyo título alzaron los verdinegros once años después de haberlo hecho por última vez. El capitán que la levantó en aquel entonces en León, Jordi Villacampa, vio ayer desde el palco, en su calidad de presidente de la Penya, cómo un par de generaciones después Rudy volvía a los aficionados verdinegros desplazados a Vitoria, y sin duda a toda Badalona, a unos 570 kilómetros de distancia, en el mapa de los campeones.
Rudy acabó con 32 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias y 6 faltas recibidas, unos números que le llevaron hasta el 29 de valoración que le otorgó por amplia mayoría el MVP de esta Copa y el honor de ser el primer jugador en conseguirlo en dos ocasiones. Pero el gran mérito de esta Penya de nuevo campeona es que, incluso tras un partidazo tal como el de su 5, quedó claro desde el partido de cuartos de final contra el Pamesa hasta el bocinazo de ayer, que lo grande es el equipo.
A lo largo de todo el día de ayer, por las calles de Vitoria, los seguidores verdinegros se mostraban plenamente convencidos de las posibilidades de su equipo; sin estridencias ni mucho ruido; también sin temor a equivocarse, porque a nadie le cabía la más mínima duda de que su equipo iba a llegar hasta donde pudiera llegar. Y efectivamente no se equivocaron. Que la Penya iba a proclamarse campeona se vislumbró mediado ya el último cuarto (cuando a los hombres de Spahija se les empezó a atragantar la defensa zonal que Aíto implantó durante muchos minutos, sobre todo al final, cuando empezó a ser claro que los nervios locales iban a jugar, y mucho), y empezó a ser algo más que un deseo cuando Jagla respondió con un triplazo (72-74, minuto 38) alos tres casi consecutivos con que Teletovic consiguió alargar la agonía vitoriana.
La Penya jugó como tenía que hacerlo, y llegó a los últimos minutos como tenía que llegar: no sólo con opciones de ganar, que no es poco, sino dejándole claro que ése era su único objetivo a un rival al que, como muchos predecían, le pudo una vez más la presión. Fue pues la victoria del baloncesto ("¡¡¡Esto, esto, esto es baloncesto!!!" no ha parado de gritar la áfición verdinegra durante toda esta Copa), pero también la de la confianza, la seguridad, la madurez.
Que algo así se consiga con un crack de talla mundial que aún no ha cumplido 23 y un chaval de apenas 17, sólo está en manos de la Penya, la Penya de toda la vida. Porque funcionó como equipo y Rudy marcó de nuevo diferencias de NBA; pero fue Ricky quien con dos tiros libres de auténtico veterano apuntilló la resistencia mental del Tau a falta de 28 segundos (77-80). A lo gran campeón
126pep guardiola29/07/2008 - 09.45
125Baskulé12/02/2008 - 20.38
Si lo mismo que se llevan a los mejores jugadores, se llevasen a los mejores entrenadores, hace tiempo que Aito estaría entrenando en la NBA.
124fontanelis12/02/2008 - 00.00
Crec que queden poquets barcelonistes amb rabia a la penya... Ens divertim tant més veient a Ricky Rudy i Aito que el Barça de Lakovic, Grimau(?!) i Ivanovic...
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visca el barça
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