Viernes 15 de Febrero de 2008
El campo de La Masia se convirtió ayer en el improvisado escenario donde Thierry Henry mostró en público el profundo amor que siente por su hija. Los últimos encuentros en los que 'Tití' ha vuelto a demostrar su verdadero potencial como delantero, más allá de por haber superado sus molestias en las espalda, guardan estrecha relación con la aparición de Téa en Barcelona.
Desde que el pasado verano 'Tití' y su ex mujer Claire pusieran fin a su matrimonio tras cuatro años de relación, lo que peor ha llevado el delantero francés ha sido vivir alejado de la pequeña Téa, que sigue residiendo en Londres junto a su madre. Después de tenerla unos días en Barcelona el pasado mes de noviembre, y tras no poder disfrutar de ella durante las Navidades, 'Tití' ha querido aprovechar los tres partidos seguidos del Barça en casa para estar cerca de Téa. Acompañada por una niñera, la pequeña siguió ayer en directo el entrenamiento de su padre. Una vez concluido, Thierry la cogió en brazos, estuvo jugando un buen rato con ella sobre el mismo césped y se la 'comió' a besos.
Téa, que nació hace dos años en Perú, en un sitio llamado Querotoco, situado a unos 2.250 metros de altura sobre el nivel del mar, ha resultado ser la auténtica vitamina de Henry tanto fuera como dentro del campo.
Pese a que ante el Murcia no pudo ver puerta como en Sevilla, 'Tití' se convirtió en el auténtico jugador del partido dando dos asistencias de gol y rememorando sus mejores tardes de fútbol como jugador del Arsenal, entre otras cosas, gracias a la energía que le ha 'inyectado' su hija de dos años. Henry, que escogió el nombre de Téa para que llevara sus mismas iniciales 'TH', siente una auténtica adoración por su niña.
En su ausencia, el crack francés ha encontrado el consuelo en algunos de sus compañeros. Gudjohnsen, padre de tres hijos, ha sido uno de sus mejores apoyos. También Juanjo Brau, su 'alter ego' en el último mes de su recuperación le ha ayudado a superar la ausencia de Téa