Es divertido observar cómo se ha puesto el madridismo inventando vocablos para justificar que el Barça les lleva cinco puntos desde hace varias jornadas. El ruido mediático futbolero no sigue la lógica aristotélica ni aquí ni allí. Aunque blancos tan blancos como Raúl afirmen que el Barça va por delante por méritos propios, aunque Guardiola insinúe sin soberbia que los seis títulos a sus espaldas en un solo año no se deben a los árbitros, aunque Valdéssea el menos goleado, aunque no se haya perdido un solo partido en la Liga hasta el día de hoy, aunque Messi sea el Pichichi de la Liga y el que a sus 22 años haya cosechado más títulos en toda la historia, aunque expulsen con roja directa a Piqué y Márquez, aunque resucitaran Zamora, Samitier o Gento para certificar la evidencia, el Barça es favorecido por los árbitros. No nos empeñemos. Es inútil. Un ingenioso vocablo -el 'Villarato' - será enarbolado por las huestes blancas hasta que Pellegrini consiga alcanzar al líder. Este paso no se va a dar en las cajas de resonancia de dos diarios deportivos y otras radios y televisiones 'nacionales', sino en los estadios peninsulares. Han cambiado las tornas. Prefiero que el Barça sea objeto de la agitación y propaganda de quienes sostienen que los títulos son graciosa concesión del gran Madrid, que al revés. Lo que más les debe poner de los nervios es la serena y razonada reacción de Guardiola que responde con más trabajo, más esfuerzo, más respeto al adversario, más profesionalidad futbolística. Impecable Pep, cuando habla el lenguaje del deporte sin dejarse arrastrar por la histeria.


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