Las portadas de la prensa deportiva madridista ofrecieron ya ayer señales evidentes de lo que va a dar de sí la semana mediáticamente y hacia dónde se va a encaminar todo el esfuerzo propagandístico hasta el próximo domingo. Que nadie espere grandes sorpresas al respecto: la próxima jornada de Liga está señalada en su calendario como una fecha clave para que el Real Madrid pueda recortarle esos 5 puntos de desventaja que tiene respecto al FC Barcelona, así que todo empeño será poco.
Después de ver cómo tras 21 jornadas de Liga y pese a la excelente respuesta competitiva del equipo blanco el líder continúa sin caer derrotado y ganando casi todos sus partidos, los medios filomadridistas creen que el Atlético de Madrid-FC Barcelona del próximo domingo es uno de los pocos partidos en los que el hexacampeón puede dejarse algún punto por el camino. En un ambiente sumamente viciado por la caza de brujas que, desde el potentísimo aparato de propaganda merengue, se está sometiendo a todo partido del Barça - con polémicas meditadas a posteriori, porque algunas ni siquiera se han vivido así en el campo-, la visita del equipo azulgrana al Estadio Vicente Calderón presenta un aliciente especial desde su interesado punto de vista: arbitrará Eduardo Iturralde González.
Para los ideólogos del 'Villarato' en sus diversas denominaciones y los que esparcen desde sus medios toda clase de dudas respecto a la legitimidad del buen momento deportivo del Barça, este colegiado es el auténtico icono de las supuestas prebendas federativas y arbitrales que, según la teoría de la conspiración que han construido, tiene el equipo azulgrana. Según esta perspectiva, que se ha arrogado la exclusiva de la objetividad periodística por hacerse desde la capital y ser de largo alcance geográfico, si hay un árbitro que encarne ese 'bastardo' estado de cosas ése es Iturralde, al que tachan de ser sistemáticamente favorable al Barça. Esta campaña ya se ha hablado de él tras el penalti de Baena a Xavi -un agarrón en el área- en el Barça-Espanyol. Vasco como Ángel Villar, cualquier argumento es válido si da la sensación de que todo está pensado para ayudar al Barça.
La megacampaña tiene esta semana un chivo expiatorio para continuar alimentando la fantasía del complot con un doble objetivo igualmente perverso por interesado: o se presiona a los árbitros para influir en ellos o se echa toda el descrédito posible sobre el mejor equipo del mundo. Que Iturralde se prepare. Por suerte, ha estado unos días en Malta y no ha vivido lo del fin de semana, pero recibirá esta semana. Al tiempo.
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