Miércoles 09 de Septiembre de 2009
Está resultando difícil, dificilísimo, ponerse de acuerdo con el Valencia para cerrar el traspaso de David Villa. La cifra en la que está tasado el asturiano -50 millones de euros le pidió Manuel Llorente en la reunión del lunes- es inasumible para cualquier club con sentido común. Una barbaridad impagable.
El Barça, consciente de esa realidad, no se dejará llevar por la ansiedad . Todo lo contrario. Se ve capaz de negociar esa cifra desmedida y rebajarla pero, pese a ello, duda del desenlace final de la operación. Porque, aunque parezca lo contrario, el problema esencial de este asunto no es el precio. No es el dinero. La verdadera dificultad está averiguar, a ciencia cierta, quien es el auténtico propietario del Valencia. La persona que, desde dentro o desde fuera, tiene la última palabra.
Y eso, con el lío de acciones que hoy tiene montado el Valencia, puede que no lo sepa nadie. Ni el Barça ni el mismísimo Manuel Llorente que, en principio, está ejerciendo como presidente plenipotenciario. Sin embargo, dicho en sentido figurado, el fantasma de Vicente Soriano y su anunciada aportación de 500 millones condiciona estas negociaciones interminables marcadas, paralelamente, por el miedo. El miedo a ser la persona que firme el traspaso Villa.
Este aspecto de la cuestión es una constante que se da en todos los interlocutores del Valencia. En los habidos y en los que pueda haber, cuando quede claro quién es el dueño de esa ruina. Y es que ni Llorente ni Soriano ni nadie quiere pasar a la historia como el hombre que vendió a David Villa. La joya de la corona. El ídolo de la afición. El intransferible artillero que ha de liderar su proyecto.
Por eso, por miedo y pese a las penurias económicas del Valencia, todos los responsables de las negociaciones se han negado a tasar a Villa dentro de unos parámetros razonables. Porque, de haberlo hecho, a estas horas ya le habrían vendido... y estarían pagando las consecuencias. En cambio, sobrevalorándole tienen coartada... para el crimen, entre comillas, que significaría venderle.
Un traspaso escandalosamente escandoloso, le pondría el cascabel al gato y les justificaría ante sus socios y conciudadanos. Y más ahora que, mediáticamente, ya ha quedado claro que es Villa el que se quiere marchar al Barça y no ellos quienes quieren venderle
113culerada cule11/08/2009 - 07.16
112CULERADA08/08/2009 - 04.59
MIGUEL RICO SIGUE PENSANDO EN SUS PROPIOS INTERROGANTES.SOY PERIODISTA O SOY UN TIBURON DEL REAL MADRID.SOY PERIODISTA O ES QUE ME DA PEREZA TRABAJAR.SOY LENTO CUANDO HABLO O ES QUE ME DA PEREZA HABLAR.SOY LISTO O ES QUE LO CREO SOLO YO.ESTOY DE VACACIONES HOY O TODO EL AÑO ESTOY DE VACACIONES ?
111CULES04/08/2009 - 05.58
MIGUEL RICO NO TIENE LA CULPA DE SER TAN VAGGGGGGO I VIVIIIIIIIIIDOR.SIMPLEMENTE LO PARIIERON ASIII


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Es una lastima que el adjunto al director ( que oficio,perdonen... ? )sea un retirado del diario sport . diario con columnistas caducos como Emilio Pérez de Rozas(anticule cuando quiere,pelota cuando le interesa)Deseariamos que la gente joven que trabaja en MD y otros medios se les de una oportunidad y quiten a perezosos que maltratan al Barça y siempre dicen lo mismo porque son pasados y ya sin trabajar.Puyal si que es un buen ejemplo.
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