Martes 05 de Mayo de 2009
Derrochar coraje y corazón no derrocharon los jugadores del Atlético, pero tampoco se echó en falta, que es lo que más le puede doler a la hinchada. Su equipo, sin alardes pero tampoco sin problemas, se hizo con tres puntos fundamentales a costa de un Sporting muy voluntarioso, que dominó toda la segunda parte, pero que no tuvo la pegada que sí posee el equipo colchonero. Forlán, Simão y Agüero, casi nada al aparato, firmaron una victoria extraña, conseguida en un estadio con mucho cemento y con un público que censuró con dureza y a su manera el absoluto ridículo del equipo la pasada semana en Santander.
El equipo de Abel Resino saltó al césped con 11 hombres y una presión añadida a su espalda, esa que el conjunto sportinguista quería convertir en su mejor aliado. Pero a pesar de las críticas iniciales de los seguidores colchoneros -pitadas desde el calentamiento- se impuso la mayor calidad local y el Atleti se quitó la losa fabricada con sus propios errores, marchándose al descanso con un 2-0 que intuía una segunda mitad plácida.
Mucha culpa de la buena noticia que supuso el resultado final la tuvo Diego Forlán. El uruguayo, sin duda uno de los valores más seguros dentro del equipo colchonero, se encargó de abrir el marcador y de ser protagonista en los otros dos. Marcó el primero tras un zapatazo desde 30 metros que golpeó en la espalda de Neru y asistió en los otros dos tantos colchoneros: Simão batió por bajo al 'Pichu' tras pase del 'Cacha' y Agüero hizo lo propio a principios de la segunda parte tras otra descomunal asistencia del uruguayo. 3-0 y el partido casi finiquitado... pero ayer no toda la historia del partido la iba a determinar el luminoso.
El Sporting marcó pronto el gol que acortaba distancias, tanto que se convirtió en el detonante para varias circunstancias: primero, para que el equipo de Preciado se convirtiera en el dueño del balón, acosando con más fe que acierto la meta de Leo; y segundo, para que la grada del Calderón decidiera sacar toda la rabia contenida, acusando a los jugadores y al palco, tirando también de ironía, mofándose de su equipo y en especial de Mariano Pernía, el muñeco del pim-pam-pum para un sector del público que se equivoca al enseñarse con el más débil, que no el menos comprometido.
En cualquier caso, un ambiente realmente extraño empapó el final de un encuentro en el que el Atlético se llevó los tres puntos y volvió a encoger la distancia con sus rivales europeos. Balón de oxígeno que debe hacerse más grande el próximo domingo en Sevilla. Para que se mantenga la esperanza de alcanzar la Champions y para que la afición se reconcilie con su equipo. Divorcio atípico
178oscardc30/04/2009 - 12.09
177simeone28/04/2009 - 00.01
cuando se lanzan canticos denigrantes contra uno de sus jugadores, lo unico que se demuestra es la pobreza, la ignorancia, la falta de cultura, y el poco señorio. Y os creiais una buena aficion...enfin, lo siento por los buenos atleticos que los hay
176Javier27/04/2009 - 23.51
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la verdad que pernia cansa, pero el no tiene la culpa porque corre y se esfuerza, la culpa es del que lo sigue poniendo, porque si no lo sabe hacer mejor haber que culpa tiene el
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